Pintura de Esaú Andrade PLACER Leticia Romero Chumacero I “¿Qué será de nosotras si nos expulsan del convento?”, se p regunta sor Antonia en el camino que va de la celda a la enfermería. Desde hace doce meses esa preocupación lastima su alma y desemboca en un nombre: “Mercedes, ¿qué será de mi amadísima Mercedes?”. II La neblina se disipa. Poco a poco cada flor, animal, cada rostro dibujado en los azulejos del baño es, de nuevo, visible. La puerta abierta hacia el patio acoge dócil la vigorosa luz de este mediodía de junio. En la enagua de la esclava se van apiñando los restos de una jícara rota. Mira sus manos. Siempre las observaba después de acicalar devotamente a su señora. La extasía el contraste entre su tez cobriza y la albura de la monja a quien sirve. “Los extremos se tocan”, calcula entonces, “se mezclan para formar círculos”. Aún queda agua en el placer , esa tina de baño recubierta de azulejos que la mir...